No hay gritos. No hay insultos. Pero poco a poco has dejado de confiar en lo que percibes, en lo que recuerdas y en lo que sientes. Si el problema siempre acabas siendo tú, esto te interesa.
Sabes que necesitas ayuda. Pero tienes dudas: ¿se enterará la empresa? ¿Afectará a tu carrera? ¿Es mejor pedir la baja? Aquí tienes las respuestas que nadie te da con claridad.
No es tristeza. No es ingratitud. Es una distancia extraña entre tú y lo que vives. Entre tú y los demás. Entre tú y tú mismo. Ese vacío difuso tiene una explicación y una salida.
Venga, hoy es domingo. Disfruta. Pero ya verás mañana lo que te espera. Si tu cabeza hace esto cada semana, no es manía ni exageración. Es una señal que lleva tiempo intentando decirte algo
BlogYo Me Ayudo2026-03-29T13:17:02+02:00
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