Perfeccionismo: por qué nada de lo que haces te parece suficiente
Por qué el perfeccionismo no son estándares altos sino un castigo constante, sus tres caras, y cómo empezar a soltarlo sin perder tu exigencia sana.
Por qué el perfeccionismo no son estándares altos sino un castigo constante, sus tres caras, y cómo empezar a soltarlo sin perder tu exigencia sana.
Por qué una autoestima que depende de lograr cosas nunca es suficiente, y cómo empezar a construir una que no dependa de la aprobación de los demás.
No es tristeza. No es ingratitud. Es una distancia extraña entre tú y lo que vives. Entre tú y los demás. Entre tú y tú mismo. Ese vacío difuso tiene una explicación y una salida.
En nuestras relaciones personales, laborales y familiares, poner límites es una habilidad esencial para nuestro bienestar emocional.